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Terra
La Coctelera

Rayuela

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No recuerdo exactamente por qué estábamos camino a su casa, pero cuando llegamos Joseph me trajo el vaso de agua que le había pedido y con un gesto me daba libertad para husmear en su biblioteca: una vieja cómoda en un lado de su sala pequeña. Ahí, entre algunos títulos de Bryce y de Bayly, una que otra colección incompleta de esas que sacan los diarios y los típicos libros que piden en el colegio, estaba Rayuela. Y ni cuenta me di. Fue él quien me la alcanzó junto a Pedro Páramo. Si bien no reñidos, nuestros gustos siempre han sido diferentes, por eso me hablaba más del de Rulfo que del de Cortázar (sólo le había subrayado unas cuántas palabras y frases, costumbre que detesto) Me regresé ojeando los datos que siempre colocan en la mayoría de contraportadas. Ni siquiera había foto.

A pesar de las buenas referencias dejé los tomitos tirados en una cama y seguía sumergiéndome en otras lecturas. Una noche en la que no podía dormir (vaya novedad) tomé el libro como quien no tiene nada que perder y fui a la cocina y me senté a puertas cerradas con un café bastante caliente. Para cuando volví a tomar conciencia de mi alrededor ya era de mañana, el café estaba frío y de mi sorprendida cabezota no podía sacar ni el jazz, ni el Club de la Serpierte, ni las calles de París, ni a la Maga. Sobre todo a la Maga.

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Y aquí ocurrió lo que le ha sucedido a tanta gente desde que apareció Rayuela. Uno descubre esas puertas que conducen a otras que a su vez nos llevan a muchas más, sean caminos nuevos o para chocarse contra la pared. Adopta la vida como arte y viceversa, pero dejando de lado el tono peligrosamente solemne (y aburrido) en el que muchas personas todavía siguen cayendo (la cantidad de "Magas" dentro y fuera de internet es asquerosamente increíble) Asumir el humor de manera seria, creer en el sentido lúdico expresado a través del juego y del azar objetivo. Como consecuencia inmediata de todo esto está la completa libertad al momento de crear; y yo, como tantas otras personas, poco a poco fuimos entendiéndolo. El deseo de Morelli de trasmutar a sus lectores a través de sus escritos se cumple (por cierto, Morelli, en la novela, es el alter ego de Cortázar y el autor a quien los del Club de la Serpiente leen constantemente)

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Lo primero que llamó mi atención: se divide en tres partes y se lee de dos maneras distintas. Del Lado De Allá son los episodios ocurridos en París, lugar que para la época aún representaba ese destino ineludible para todo artista latinoamericano, en donde Horacio Oliveira conoce a la Maga y a los del Club de la Serpiente, desarraigándose de todo y todos, obsesionado con su busqueda estética. En la segunda parte, Del Lado De Acá, a Horacio lo regresan a la Argentina y, sin abandonar esa exploración, se ve obligado a adaptarse. Le consiguen un trabajo más o menos estable y vuelve a tomar contacto con su antigua pareja y amigos, perturbándolos. La segunda manera es la que propone el autor al inicio de la novela en El tablero de dirección, una especie de guía, en la que nos indica el orden en el que deben ser leídos los capítulos, incluyendo la tercera parte de ellos, supuestamente prescindible, denominada De Otros Lados. Ésta se compone de notas periodísticas, letras de canciones, ensayos, textos de otros autores, además de fragmentos de los dos lados anteriores.

Cortázar, como amante del jazz, hace que éste posea una importante presencia. Más allá de presentarlo como tema de conversación en los diálogos o como fondo de las acciones, ciertos comportamientos de los personajes son permitidos gracias a la música que escuchan en ese instante. También llega a valerse, por ejemplo, de las líricas de un viejo blues para narrar la novela. Y la improvisación, tan inherente al género, es adoptada en una especie de escitura automática que a veces divierte y a veces aturde, pero que siempre sorprende.

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Julio Cortázar ya era un cuentista extraordinario en 1963. Fue recién tras la redacción de El Perseguidor que algo cambió en él: "...en El perseguidor, hay una especie de final de una etapa anterior y comienzo de una nueva visión del mundo: el descubrimiento de mi prójimo, el descubrimiento de mis semejantes. Hasta ese momento era muy vago y nebuloso. Fíjate, me di cuenta muchos años después que si yo no hubiera escrito El perseguidor, habría sido incapaz de escribir Rayuela. El perseguidor es la pequeña Rayuela." A partir de aquí nos enseña a zafarnos de las normas establecidas. Tal vez sin querer, condensó sensibilidad propia de una década convulsa. Tantos libros hermosos e importantes lo han hecho también, pero sólo Rayuela no ha envejecido, sólo ella ha sido capáz de marcar tanto a quienes la leímos. Quién podría olvidar también esos episodios memorables como el capítulo 28 o aquel otro de Traveler, Horacio y Talita en la tabla. Y el final cíclico. Y la invención de un nuevo idioma. Podría considerarse a esta novela como la cumbre de su carrera y una especie de triunfo de aquel espíritu joven que Cortázar siempre mantenía (tanto interior, como exteriormente) Tan coloquial, académico, divertido y profundo. Por eso lo queremos tanto.

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Acabo de releer todo lo anterior y no sé si estaré en lo correcto. Es mi apreciación, pero con un libro así uno nunca sabe. Es el riesgo de abordar una novela que soporta lecturas de muchos niveles. Esto es lo que hace de este texto algo rico. Por eso, al final, se ha convertido en una especie de amigo al que recurro de vez en cuando. Hubo un tiempo en que lo llevaba siempre conmigo, sea metido en la mochila o en la mano, listo para charlar en el lugar donde cayéramos. En el salón, lo dejaba al lado de mis apuntes, esperando la curiosidad de mis compañeros y poderlo compartir con ellos. Situación gratificante, superada sólo por el hecho de ver a mi novia de aquel entonces leyéndolo mientras yo llegaba a alguna de nuestras citas, casi siempre en el Parque de Lima, casi siempre tarde. Aunque tuve hasta tres ediciones dierentes (la de Joseph, la mía, y una que devolví) también la bajé de Rayuela o-Matic y quise coleccionar las portadas que había tenido en todo el mundo. Habiéndolo terminado más de cinco veces, ahora tengo la libertad para abrirlo en cualquier parte y recorrer París o Buenos Aires con ellos. Porque más allá de contar el devenir de Horacio, lo que esta novela presenta es a un grupo de parias cosmopolitas tratando de llegar al cielo de la rayuela, de encontrar ese centro esquivo. Vaya a saber uno si es verdadero o simplemente producto de su afectación intelectual, cosa de la que La Maga carece y que produce en ellos la arrogancia y el asombro con la que es observada. Por eso es que muchos, todavía, la seguimos buscando.

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Escuchar:

Capítulo 7 - (leído por Julio Cortázar)

gracias a castpost

Chrono Trigger

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Además del idioma, el problema principal con los RPGs era el tiempo invertido. Al no haber linealidad en la manera de jugar uno se podía pasar horas de horas dando vueltas sin saber qué hacer para conseguir la espada necesaria para abrir tal puerta o cómo resolver el acertijo que nos permitiría rescatar a la princesa. No es que nunca haya sido paciente, sucede que yo no contaba con consola propia, por lo que debía alquilar una. Así que, a pesar de mi interés, nunca pude terminar un juego de esta clase. Un poco de Ilusion of Gaia por aquí y otro tanto de Secret of Mana por allá y nada más. Eso fue todo.

De Chrono Trigger había leído un par de reseñas en revistas de anime (el diseño de personajes estuvo a cargo de Akira Toriyama) Fue recién hace poco menos de un año que Luis me pasó todos los roms para el emulador de snes que Jean le había copiado en su pc y pude darle la oportunidad debida. Con lo que me topé fue con un juego extraordinario.

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Es la celebración de un nuevo milenio y Crono decide visitar a Lucca. La encuentra junto a su padre dándole los últimos toques a su máquina teletransportadora que por error e interferencia del pendiente de Marle se transforma en un portal que los lleva al pasado. Tratando de regresar viajan por muchos periodos de tiempo. Se enteran de los acontecimientos que determinaron su propio presente y de la destrucción del mismo en un futuro no muy lejano por parte de Lavos, monstruo espacial que consume toda la energía del planeta dejando a los pocos sobrevivientes hambrientos, lastimados y en oscuridad. En el camino conocen a otros personajes importantes, cada uno con una historia en particular y entrelazadas de alguna manera, quienes en conjunto tratarán de cambiar el destino que Lavos tiene planeado.

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Una de las cosas que más me agradan es el poder personalizarlo. Aparte de los modos de combate y presentaciones de pantalla también puedes escoger el nombre de tus personajes. A Crono le puse Allan. "¡Qué bacán! voy a jugar conmigo mismo. Tengo una espada y un peinado a lo The Cure". Era natural, como lo hice en Zelda y tantas otra veces. Fue recién cuando me encontré con Lucca que decidí bautizar al resto de ellos con el nombre de mis amigos. El que más se acomodara. O por su manera de ser o por su aspecto físico. Lucca es bonita, es poderosa usando la magia, quiere mucho a Crono y tiene un padre bigotón. Marle es una princesa un tanto rebelde y con mucha vitalidad, siempre optimista y, aunque metiche y de débil poder mágico, bastante buena curando heridas. Frog es un caballero hábil con la espada, con aspecto de rana gracias a un hechizo que Magus lanzó sobre él para derrotarlo, apenas conoce a Crono se hacen amigos. Robo es gordo y lento, pero de mucha fuerza y domina todo lo que sea computadoras. Y Ayla, primariosa y de gran vigor, es una excelente compañera. Desde entonces Elisa, Elena, Luis, Jean y Yuliana luchan en mi equipo.

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Como todo RPG que se respete, el juego es bastante largo y complejo. Puedes manejar hasta tres personajes a la vez y a cada uno puedes equiparlo con diversos tipos de armaduras, anillos, capas, armas y algunos aprenden magia y técnicas de ataque dobles y triples. Según qué tanto luches vas aumentando de nivel, incrementando tus habilidades y haciéndote más fuerte mientras te enteras de todo el devenir de la historia con la posibilidad de tener hasta doce finales diferentes. No es nada sencillo obtener alguno de ellos.

¿Objeciones? No directamente. La música, compuesta por Yasunori Mitsuda, es también de primera. Lo que sí me molesta un poco la visión tan simple que suele dársele a las posibilidades de viajar en el tiempo. Por eso nunca aguanté películas como Volver al Futuro y todas sus secuelas. Pero ahora que lo pienso, daría lo que fuera por tener yo una oportunidad similar y poder cambiar en algo las cosas que hice.

PD: Muchos años después se lanzó la versión para playstation. Basicamente se trata del mismo juego, con una que otra aventurilla extra por ahí y, lo que es mejor, ¡animaciones especiales!

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Descargar:

emulador gracias a peaso.com
juego (es español) - gracias a peaso.com
guía gracias a Lord Zero (dskzero@yahoo.com)
música gracias a The Video Game Museum (es una buena web, pero hay otra en donde se pueden descargar los tres discos completos, apenas la vuelva a encontrar la pongo)

La divina comedia

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En un principio, yo solía pensar que este disco me gustaba más por aburrimiento que por un aprecio sincero al mismo. Sin explicármelo, muchas de sus once canciones terminaban sonando en mi habitación o incluso durante algún viaje nocturno, de regreso a casa. No es que eso me preocupe, pero no estaba plenamente conciente del por qué estos sonidos me eran tan familiares. Hasta que se me dio por revisar antiguas pertenencias almacenadas en cajas. Entre revistas y cuadernos de colegio todavía descansan los mapas y dibujos que solía hacer debido a mi entusiasmo por los juegos de rol para Super Nintendo, allá por el 96.

The Divine Comedy había sido lanzado dos años antes recibiendo excelentes comentarios por parte de asombrados críticos que apenas podían creer que una hermosísima actriz y modelo, de padres ucranianos, hubiera empezado a grabar sus demos a los doce mientras escuchaba con devoción a Kate Bush, Simon & Garfunkel, Joni Mitchell y Cocteau Twins. Precisamente uno de esos demos le valió un contrato con SBK Records quienes, apesar del talento descubierto, veían en ella a una artista moldeable. Milla aceptó el juego, cambiando luego las reglas: "Me gusta realmente la idea de hacer música pero no quise ser empaquetada. Yo quiero la oportunidad de expresar mis propios pensamientos y sentimientos". Fue así como de un plan de grabación que incluía covers de éxitos de los cincuenta y sesenta en version bubblegum dance (¡!) pasaron a pequeñas piezas de folk tradicional, casi todas compuestas por la joven muchacha que apenas llegaba a la mayoría de edad.

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Hay algo en la voz de Milla que "desmaya" cada cierto tiempo, que la hace sonar como una pastora conciente de lo que la rodea. Una pueblerina tan sensible al amor perdido de un muchacho como a la tranformación de su propio entorno. Y sin perder inocencia, de ahí la sencillez encontrada en ciertas líricas. La música que las acompaña se vale de guitarra acústica, flautas, una mandolina, arreglos de cuerdas y teclados (entre otros instrumentos) para recrear antiguas caminatas matutinas al borde del lago, celebraciones en una plaza decorada, noches al lado de la ventana observando la luna llena luego de una tarde lluviosa.

Quien se acerca por primera vez a este álbum a través del único single lanzado, Gentleman who fell, podría hacerse de una idea equivocada. Sin llegar a ser una mala canción, carece de la magia encontrada en otras como The Alien Song (el envolvente primer corte); Ruby Lane (aquí Milla toma el lugar de una niña pobre en busca de su hermano perdido); Clock (basada en la invasión nazi a Ucrania en junio del 41) o It's your life, sin duda, el punto más alto del disco.

Luego de seis meses de gira promocional (acompañada de una banda que Chris Brenner, su mejor amigo, contrató luego de escucharlos tocar en una esquina en París) Milla continuó con su carrera de actriz y modelo, dejando incompletos los demos de su segundo trabajo, acercándose esta vez al sonido de Portishead. Aún así, se dio maña para participar en algunos de los soundtracks de las películas que protagonizaba (versionando Satellite of Love de Lou Reed en The Million Dollar Hotel o con alguna nueva composición en Underworld) y dar vida a uno que otro proyecto: a la banda Plastic Has Memory le siguió su actuación en el Fashion Rocks del 2003.

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El bagaje musical que uno trae consigo al momento de toparse con ciertos discos hace que uno pueda acercase de manera diferente a ellos. En este caso, la afinidad que tengo hacía los juegos de interpretación es la razón por la cual estos sonidos me resultan familiares. Pero a los que no ¿The Divine Comedy les resultará un álbum difícil? No, siempre y cuando estén más dispuestos a escuchar antes que oir. El timbre especial de Milla y su manera de cantar, sumado a la atmósfera medieval que exhalan la mayoría de canciones hace de este debut algo atemporal, algo extrañamente mágico.

Escuchar:

The alien song (for those who listen) - letra

gracias a castpost

It's your life - letra

gracias a castpost

Duna

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Formados en 1991, a pesar de ser una banda popular en su lugar de origen (Osaka), L'Arc~and~Ciel no fue conocida en todo Japón sino hasta un año después, cuando participaron en el disco recopilatorio Gimmick junto a otros grupos sobresalientes en la escena independiente de aquel momento. Estaba claro que ellos no eran otra banda más. Ventas anticipadas por correo de su primer single y un video con algunas de sus presentaciones antecedieron al lanzamiento del Dune, álbum con el que dieron por terminada su etapa indie para comenzar, al lado de Sony, una carrera más estable y profesional (además de rentable)

Atmosférico sin llegar a ser obtuso, el Dune destaca por entre todos los demás álbumes de L'Arc gracias a su coherencia estilística. Tanto música, letras y aspecto visual forman un concepto claro y de muchos matices. Casi todas las canciones transmiten una sensación similar a la que sentiríamos de encontrarnos en medio de espacios abiertos como el mar, el desierto o el cielo, entre ondas, dunas u oscilaciones. Van de la delicadeza de las baladas hasta la angustia propia de la desesperación. Mueven con soltura y gracia sus toques post-punk, power pop e incluso un ska que muta hacia el dark, mostrando virtuosismo intrumental sin llegar a sonar pretenciosos siendo Sakura el más beneficiado con esto. Su batería es juguetona y consistente, pero sobre todo bastante variada. Otro que se luce aquí es Hyde, cantando, con amplio registro, más preguntas que respuestas ("si bien no sé la verdad, con voz ronca repito mi canción hasta que esta se interrumpa")

Shutting from the sky inicia el disco. Una canción urgente, un "aquí estamos y esto es lo que tenemos". Ella y Voice semejan una caída del cielo. El aterrizaje forzoso que es Taste of love y Entichers no hacen más que presentar el primero de los dos desiertos principales: Flood of tears. Poco más de seis minutos que reunen todas las virtudes de la banda. Una canción cuyo final ascendente es cortado de manera abrupta por una preciosa melodía de cajita musical. El punto más alto hasta ahora. Dune, a pesar de ser la canción principal del álbum, no sorprende mucho. Una voz exaltada y una guitarra "fuerte" no logran disimular el lado más pop del grupo para ese año noventa y tres (sí, POP, aunque a muchos jrockeritosles caiga mal) No digo que sea una mala canción. Ninguna en este disco lo es. Aún así, personalmente, no creo que haya que destacarla tanto. Más interesante es el corte que sigue, Be destined, toda una tormenta de arena. Aquí es el bajo de Tetsu que se encarga de controlar todo menos a Hyde, quien lleva su voz al límite. "Luego vendrá el sereno" cantaban Los Iracundos. Y luego viene Tsuioku no jookei. Siguiendo las mismas coordenadas de las otras canciones lentas, pero añadiendo leves toques latinos en las guitarras (aspecto que tendría más presencia en Tierra, su trabajo posterior) As if in a dream, el segundo gran desierto, gracias a los arpegios iniciales de Ken, nos regresa al lugar desde donde caímos al comenzar el álbum. Emotivos, a punto de despertar del sueño que es este disco.

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Originalmente Dune terminaba aquí. La primera edición limitada de diez mil copias, presentada en caja de cartón y con doble folleto interior (vaya lujitos para una banda independiente) se agotó llegando así al número uno en el apartado indie de las listas Oricon (la más importante de Japón) Días después saldría a la venta la edición normal con un bonus track de regalo. Ushinawareta nagame es una composición simple cuya única instrumentación es un piano suave, pero Hyde evita que nos relajemos por completo. A nadie le gusta despertar de un sueño bonito, ¿verdad?

Algo que no sé explicar del todo es cómo es que ciertos discos te hacen retroceder hacia la época en que fueron grabados, aún si los escuchaste por primera vez muchísimo tiempo después. Alguien que disfrutó del Nevermind de Nirvana en pleno 1991, ahora puede decir que cada vez que lo escucha se remite hacía aquellos años. Pues no me refiero a eso, sino a tratar de responderme ¿por qué, cuando escucho el Dune, vivo mi 93 si apenas han pasado cinco años desde que lo escuché completo? Francamente, no lo sé. Y son pocos los discos con los que me pasa esto. Se me viene a la mente el No Puedo Irme de Voz Propia. Al escucharlo también siento ese "ir a otro lado", en este caso a 1989 (y ahora que lo pienso, Hasta el fin guarda cierta similitud con Be destined al igual que As if in a dream la tiene con Corazones, del Ave de Paso)

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De mi primer contacto con L'Arc~en~Ciel ya han pasado más de ocho años. Los tenía identificados luego de saber que tres de sus canciones habían sido utilizadas en dos animes. Eran los tiempos en los que el alquiler de internet oscilaba entre los cinco y seis soles por hora y aún no se fabricaban cds en el país. Yo ya era miembro del club sugoi y me empezaba a interesar en esto del Jpop. Con el pasar del tiempo se hizo menos arduo conseguir información acerca de ellos y para el dos mil dos, luego de meses y meses de bajar sus canciones a cuenta gotas, ya tenía la discografía completa. Desde entonces, el Dune se me volvió impagable. Musicalmente rico, aún hoy cuando me preguntan por mis cinco o diez álbumes de cabecera, este sigue teniendo un lugar importante. Me da pena que los fans practicamente lo subvaloren. Entonces recuerdo las palabras del gran Ancruel: "Este disco es una orgía". Y sonrío.

PD: el 2003 salió la edición por los diez años, con sonido remasterizado y Yokan, incluída anteriormente en The Monster Of Shock Age (recopilatorio independiente), además del single de Flood of tears. Estas tres canciones adicionales terminan con la unidad que presentaba el álbum. Una lástima. Se hubiese incluído unicamente la excelente y más acorde carátula nueva.

Escuchar:

Flood of tears - letra

gracias a castpost

As if in a dream - letra

gracias a castpost

Los zombies se comieron a mis vecinos

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Extrañamente unos zombies han invadido el vecindario con la intención de matar a todos. Un científico chiflado es el responsable y sólo dos personas, quizá hermanos, quizá esposos (no, no son los White Stripes) parecen haberse dado cuenta de esto y tratarán de capturarlo e impedir que el vecindario entero muera. Todo presentado a modo de homenaje burlesco a películas de terror de serie B tipo La Tiendecita del Horror.

Creo que fue a los doce años que jugué por primera vez Zombies Ate My Neighbors. O simplemente Zombies, como lo llamábamos Jaime, Christian, Paul, Che, yo y cualquiera que entrase al pinball Dorothy (en el que llegué a trabajar meses después) Como sucedía con cualquier juego nuevo, todos se morían por probarlo. Y, efectivamente, morían pasados los tres primeros cuartos de hora. Alguien trajo el último password, pero los resultados eran iguales (o acaso peores): dos escenarios después todos nos trabábamos al acabársenos los ítems o morir la última de las víctimas a rescatar.

Disponíamos de un mapa y armas de todo tipo (bazookas, latas de gaseosa, tomates, crucifijos, payasos inflables, etc) para hacernos con los cincuenta niveles a modo de laberintos. Cada uno más difícil y amplio que el anterior. Todos infestados de cadáveres, momias, arañas gigantes, vampiros y demás monstruos que no hacen nada fácil el objetivo de salvar por lo menos a uno de los diez vecinos. Disponíamos también con paswords, claro, pero estos apenas si nos salvaban el nivel avanzado, no las armas o el puntaje.

Fuimos pocos los que terminamos el juego. Aún así, es bastante divertido y, en niveles específicos, sumamente tenso. Como cuando estás a punto de rescatar al soldado, al bebé o a la porrista y lo matan, convirtiéndolo en espíritu. El sonido que producen al morir es bastante incómodo y hasta terrorífico, sobre todo si llegas a jugar a solas en un cuarto oscuro, de noche y a todo volumen. Y de la música, ni hablar: chirriante y adictivamente tétrica. La dificultad es bastante avanzada, pero con el tiempo me he vuelto más hábil y me matan sólo a dos o tres personas. Algo es algo. Mira que si esto sucediera en mi propia cuadra ya está que no salvo a ninguno.

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emulador gracias a peaso.com
juego gracias a peaso.com
claves gracias a este pechito
música gracias a nadie, porque llevo meses buscándola y aún no la encuentro!!!

Una tortuga en el faro

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Odisea y Oráculo

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Hay canciones que estuvieron ahí desde siempre. Me ocurre con muchas de los Beatles. Pero hay otras que sueles recuperar con el tiempo. Esas canciones que tu crecimiento entre juegos, estudios, amigos o qué se yo, se encargan de hacer dormir y no vuelven sino hasta muchísimos años después cuando, maravillosamente, algo las trae de regreso. O alguien.

Hace exactamente un año Elisa fue a casa con muchos de sus discos para que me los copiara en la pc. Ella y yo ya habíamos terminado pero estábamos muy lejos todavía de dejar de querernos, por lo que volvimos a besarnos y a retozar. Yo adoro cantarle al oído. Estando así, ¿cómo iba a copiar los discos en ese preciso momento? Luego de rogar durante un rato, logré que me los dejara un par de días. Después de llevarla a casa, volví corriendo a la mía para, por fin, escuchar todas esas canciones. Qué iba a saber yo con lo que me iba a encontrar.

Fue probando un disco mp3 con canciones de los sesentas que "redescubrí" Time of the season. Algo en mi mente se activó y aquella batería incial, aquel jadeo me llevaron de regreso al patio de mi casa, de mañana, sentado y jugando mientras alguién, quizá mi papá, la escuchaba de la radio. Como tenía tiempo más que suficiente para copiar el resto de discos, no dejé de oír la canción en toda la noche. Para el siguiente día ya había decidido conseguir el álbum completo y aunque tardé unas semanas en encontrarlo, la pesquisa valió la pena tremendamente.

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Nunca entenderé por qué se le ha hecho tan poca justicia a un grupo como The Zombies. Contaban con la voz de Colin Blunstone, una de las más hermosas que se hayan escuchado; un tecladista excepcional como Rod Argent, miembro fundamental en la agrupación; Chris White, cuyo melódico toque es ahora seguido por Paul Duffy, bajista de The Coral; Paul Atkinson y Hugh Grundy en la guitarra y batería respectivamente, ambos correctos y precisos. Tal vez se deba al poco material que, en vida, editaron o que no fueron tan comerciales como The Hollies. Tal vez. Sólo sé que este álbum debe ser, con seguridad, uno de los los diez más importantes de aquella invasión inglesa ocurrida hace más de cuarenta años.

Porque Odessey And Oracle es una pieza maestra del pop, de intrumentación barroca o sencilla pero siempre luminosa. Inicia con Care of cell 44, una misiva a la chica que está a punto de regresar con nosotros. Es imposible no sentirse contento con las buenas vibraciones que transmite esta canción, con coros tan bien modulados como en cualquier composición de los Beach Boys. La mención de la banda de Brian Wilson no es antojadiza. Este disco tiene mucha empatía con el Pet Sounds, pero inclinándose hacia lo sicodélico. Como en A rose for Emily, el segundo corte, que a pesar de contar con los mismos coros en escala, incluye al piano como único instrumento. Me resulta curioso, por decirlo de alguna manera, que de la alegría por el ser querido se pase inmediatamente a la soledad de un tercero (la historia de Emily está basada en un relato de William Faulkner) Y es que los tópicos tratados en el álbum varían con cada canción (he ahí una de las razones de la carátula y el título) La infidelidad, por ejemplo, se plasma en Maybe after he's gone, transmitiendo una leve esperanza. Esperanza perdida con las dos siguientes composiciones: Beechwood Park se vale de la nostalgia para trasladarnos a ese lugar que ya no nos pertenece; y Brief candles, a tres voces, nos enseña a aceptarlo. Hasta aquí, el disco ha mostrado arreglos más o menos sencillos. Es recién con Hung up on a dream que todos los intrumentos reaparecen de lleno (en Maybe after he's gone lo habían hecho muy tímidamente) como en el inicio del álbum, pero ahora, en lugar de transmitir alegría, más bien se trata del desconcierto de saberse dependiente de algo tan efímero como un sueño californiano de amor y paz (Odessey And Oracle apareció en el verano del '68, un año después de la explosión hippy) La guitarra, mostrándose tan ansiosa como lo llega a ser la batería, con punteos precisos acentúa todo lo sicodélico que llega a ser esta canción, sensación todavía más cautivadora con los audífonos puestos. Una emotiva manera de cerrar el lado A.

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La diferencia entre ambas caras del disco es que en este segundo lado hay composiciones que remiten más a la primera época del grupo, cuando eran incluídos en el Mersey Beat más por contemporaneidad que por el estilo mismo. En todo caso, el lado B comienza con Changes que mantiene todavía la presencia californiana, pero ya no en la letra (aunque tengo un amigo asegura que está dedicada a todas esas bandas que, en aquella época, se volcaron hacia lo sicodélico por pura conveniencia), como en el corte anterior, sino en la música. Por eso no es difícil imaginarse esta canción interpretada por The Mamas And The Papas (a manera de Monday monday, por ejemplo) Tampoco es difícil pensar en I want her she wants me y This will be our year como composiciones beatle de la época 64-65, la segunda reposada y con toques de trompeta para el clímax de la idea central de la canción, la primera juguetona y alegre. Es Rod Argent quien se encarga de cantar aquí. Chris White también lo hace en la canción siguiente, Butcher's tale (western front 1914), un amargo reproche por parte de alguien que pierde amigos y familia para ir a una guerra en la que no quiere tener nada que ver; la atmósfera espacial de esta composición, hecha a base de oscilaciones y mellotrones, calza a la perfección con el tono dramático que se pretende, lográndolo. En Friend of mine, en cambio, se vuelve a recurrir al pop optimista para homenajear a los amigos de la banda (los nombres que aquí se mencionan son todos reales) Una cancíón para celebrar la dicha ajena. El final del álbum llega con Time of the season, la canción que Elisa me devolvió. Basta unos cuántos segundos para darse cuenta que tanto el productor del disco como los mismos Zombies le dedicaron más tiempo en trabajarla. Presenta unos arreglos más complejos en cuanto estructura de voces y batería se refiere, ambos seguidos de cerca por el bajo. También te tienes que haber percatado que si algo enlaza todo el disco, ese algo son los teclados de Rod Argent. Sean hammond, farfisa o piano clásico, limpio o con reverberaciones, es él quien logra darle unidad al buen hacer del resto de la banda. Y aquí, en el último corte, lo demuestra con un solo de más de cincuenta segundos. Sicodélico por excelencia, un final que ya es todo un clásico.

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¿Estaría demás decir que este es uno de mis álbumes favoritos de toda la vida (bueno, de mis 23 años)? Cada canción tiene un significado especial para mí, pero aunque este sea mi blog, no creo conveniente detallarlos (este botón es el verde, no el azul) Por eso he tratado de centrarme en las canciones mismas. Todas bellas. Si eres, como yo, un enamorado del pop más ensoñador, no dudes ni un sólo momento en hacerte con este Odessey And Oracle. Luego de escucharlo, como los discos no pueden descansar solos, te recomiendo colocarlo junto al Forever Changes de Love, el Sgt Pepper de los Beatles y el Pet Sound de los Beach Boys. It's the time of the season when love runs high...

Escuchar:

Hung up on a dream - letra

gracias a castpost

Time of the season - letra

gracias a castpost

Petit

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Lunes 03 de enero de 2005